El sol directo puede desgastar el color y debilitar las fibras con el tiempo. Preferí espacios con luz natural indirecta.
Colocá tus portamacetas o lámparas en lugares secos y bien ventilados. La humedad puede afectar la forma y el color del hilo.
Usá un plumero, brocha suave o paño seco. Evitá aspiradoras o frotar con fuerza para no dañar los nudos.
Si necesitás limpiar una mancha, usá apenas un paño húmedo con agua tibia y secá de inmediato. No lavar en lavarropas, ni usar secarropas.
Si algún fleco se enreda, peinalo con los dedos o con un peine de dientes anchos, siempre con suavidad.
Asegurate de que las piezas estén bien sujetas y evitá tirones o peso excesivo que pueda deformarlas.
Si necesitás guardar tu pieza, envolvela en papel liviano o tela de algodón, y evitá bolsas plásticas que retengan humedad.